Ayuda y soluciones para vivir mejor con Déficit Atencional del Adulto
 

El tratamiento del déficit atencional (ADHD), puede incluir intervenciones farmacológicas, psicológicas y de entrenamiento de habilidades de organización y planificación. Los estudios publicados a la fecha sugieren que los enfoques integrales (médico y psicosocial), los cuales combinan las intervenciones mencionadas, son los más eficaces tanto en la disminución de los síntomas centrales como en el desarrollo y mantenimiento de una mejor calidad de vida para los pacientes adultos con déficit atencional.

Farmacoterapia
 
El principal tratamiento para el ADHD tanto en niños como en adultos es el farmacológico. Al tratarse de una condición de origen neurobiológico, causada por una alteración en la señalización de ciertos circuitos cerebrales que permiten la autorregulación cognitiva y conductual (atención, concentración, control de impulsos), las intervenciones farmacológicas apuntan precisamente a restablecer el equilibrio bioquímico en esas regiones cerebrales.
 
El mecanismo de acción de los fármacos es complicado, pero se puede entender mejor a la luz del funcionamiento cerebral normal. La actividad del cerebro se puede entender como el procesamiento de información relevante para el organismo a través de la comunicación entre las neuronas por medio de los mensajeros químicos llamados neurotransmisores. Se sabe que al menos dos de estos neurotransmisores están involucrados en el ADHD: la dopamina y la noradrenalina. Cualquier desequilibrio, por falta o por exceso, de los neurotransmisores generará dificultades en la concentración, la atención y otras funciones cerebrales, lo que se traduce en los síntomas propios del déficit atencional.

Justamente, el efecto de los fármacos anti-ADHD es el de regular mejor la disponibilidad de estos neurotransmisores, disminuyendo así los síntomas centrales. Las investigaciones científicas a la fecha avalan ampliamente la efectividad a corto plazo de los fármacos más usados (metilfenidato y atomoxetina, entre otros), en el tratamiento del ADHD.

No obstante, cada persona es diferente y lo que funciona para alguien puede no funcionar para todos, de manera que es vital contar con la evaluación experta de un profesional (psiquiatra o neurólogo) que entienda las complejidades asociadas a esta condición, a fin de que pueda implementar el tratamiento más efectivo para cada paciente.


Psicoterapia cognitivo-conductual

“Pills don`t build skills” (las pastillas no desarrollan habilidades). Esta es una frase común en la literatura anglosajona acerca del tratamiento del déficit atencional, puesto que, si bien el tratamiento farmacológico es muy efectivo para reducir la sintomatología asociada a la impulsividad y distractibilidad, por sí solo no modificará las consecuencias conductuales problemáticas generadas por el ADHD. Así, problemas tales como la falta de organización, las dificultades con el manejo del tiempo, la inhabilidad para lograr metas a largo plazo (entre otros problemas de larga data), no van a desaparecer como por arte de magia de un día para otro.

Es por ello que se han propuesto modelos de psicoterapia específicamente desarrollados para ayudar a los pacientes a enfrentar las dificultades asociadas con el ADHD a lo largo de la vida. Los estudios científicos publicados a la fecha acerca de psicoterapia para pacientes adultos con déficit atencional, han mostrado la eficacia de la terapia cognitivo-conductual y el entrenamiento en habilidades especiales que permite a los pacientes adaptarse mejor a los desafíos que esta condición presenta.

La terapia, a diferencia de otros enfoques orientados a la introspección y al insight (como el psicoanálisis, por ejemplo), está enfocada en resolver el cómo ciertos patrones cognitivos actuales (en la forma de pensamientos auto-descalificatorios o negativos) dificultan el funcionamiento normal del individuo en su quehacer diario. También, la terapia se enfoca en resolver problemas relacionados con la autoestima y la frustración generada por las dificultades del ADHD, que se han venido arrastrando a lo largo de la vida del paciente.

Por otra parte, el entrenamiento de habilidades especiales consiste en la enseñanza de técnicas de autogestión, organización y planificación, específicamente diseñadas para hacer frente y contrarrestar los efectos perniciosos de la desorganización crónica que muchos adultos con déficit atencional sufren desde su infancia.

En resumen, un buen tratamiento para los adultos con ADHD debería incluir una combinación de farmacoterapia, cuidadosamente prescrita y supervisada; psicoterapia cognitivo-conductual breve, especialmente adaptada para el déficit atencional adulto; y entrenamiento en habilidades de autogestión y organización, con especial énfasis en los problemas actuales del paciente.

De cumplirse estas condiciones, el paciente estará en mejores condiciones de seguir adelante con su vida y de luchar por lograr sus objetivos, ya que habrá aprendido a controlar los síntomas del ADHD, en lugar de ser controlado por ellos.

 

   
 
 
     
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